lunes, 24 de febrero de 2020

La capacidad de veto de Andalucía y la España paleta de Isabel Ayuso


El próximo viernes, 28 de febrero de 2020, celebraremos el cuarenta aniversario del referéndum del 28 de febrero de 1980 que consagró, mediante el ejercicio del derecho a decidir establecido en el artículo 151.1 de la CE, a Andalucía como nacionalidad histórica con acceso a su autonomía por la vía del artículo 151. Vía rápida como la de Galicia, Cataluña y Euskadi que habían celebrado referéndums en la segunda república.

De sobra son conocidas las condiciones leoninas del articulo 151.1. Era necesario el voto afirmativo en cada una de las circunscripciones electorales provinciales como comenzar a invertir en forex por mayoría del censo, no de votos totales. Unas condiciones que, hoy, hubieran impedido con alta probabilidad a Galicia y Cataluña, convertirse en nacionalidad histórica. En 1980 Andalucía lo consiguió fruto de su constitución en las calles como pueblo, el pueblo andaluz, el 4 de diciembre de 1977.

En Almería ganaron abrumadoramente los síes, 42,07% frente a un 4,02% de noes, sin superar el sí el 50% del censo que exige el artículo 151.1 de la CE. El resto de provincias cumplieron el infame requisito. El resultado fue épico en un referéndum preparado por el gobierno de la UCD para que fracasase. El lema de la derecha fue “Andaluz, éste no es tu referéndum”. Tal fue la rotundidad de los resultados que la cuestión almeriense hubo de resolverse con un acuerdo político para modificar la Ley Orgánica de las distintas modalidades de referéndum permitiendo que si la mayoría de los diputados y senadores de una provincia apoyaban el sí por el 151 fuese equivalente a la consecución de la mitad más uno de síes sobre el total del censo provincial.

Es un ejemplo claro de que cuando se quiere se puede llegar a un acuerdo político que refleje una demanda democrática realmente mayoritaria, porque de facto este fue un acuerdo ad hoc que añadía a posteriori un requisito constitucional para reconocer que un 55,41% de votos sobre el censo eran síes en toda Andalucía frente a un 3,41% de noes, es decir, y teniendo en cuenta los votos nulos y los blancos, un 86,9% del voto efectivamente emitido fue Sí.

El referéndum andaluz condicionó el dibujo del mapa de las nacionalidades históricas, forzándolo en cierto modo a hacerlo de abajo a arriba y no de arriba abajo como los poderes procedentes del franquismo, las derechas de las nacionalidades históricas previas y una parte muy relevante del PSOE habían previsto. Como cantó Carlos Cano: “De la manga se cayeron papeletas de febrero, al escenario salieron y se levantó el telón. Y aquí se acabó el carbón, que entró como un vendaval, bata de cola, peinetas. ¡La reina superstar!*

Esa fuerza de diseño institucional manifestada por Andalucía sigue ahí aunque por motivos históricos y coyunturales se encuentra en la actualidad en estado latente. Los partidos del bipartidismo lo saben, la tradición andalucista también lo sabe, la izquierda andaluza lo recuerda perfectamente y ya no puede prescindir de una estrategia que reconozca la singularidad identitaria cultural andaluza anclada a sus reivindicaciones coyunturales o de largo alcance. Y lo saben analistas políticos del prestigio del catalán Enric Juliana que en el texto que acompañaba el pasado sábado a su video blog hablaba, en relación a la “solución” de cualquier problema territorial en España, “la capacidad de veto de Andalucía,” y recordaba en su artículo del domingo titulado “Andalucía en febrero” el proceso histórico de nuestra autonomía y su repercusión en todo el diseño institucional.

La potencialidad de consolidación de un cambio progresista en el futuro de España, en el que sin lugar a dudas deberá estar implicado un nuevo modelo territorial y la distribución equilibrada del poder y las soberanías de las nacionalidades históricas, entre las que está Andalucía por derecho propio con todo su “patrimonio constitucional”, las autonomías, las regiones, las provincias, las comarcas y los municipios, pasará necesariamente por la anuencia andaluza.

Nuestra clave de bóveda, la clave de bóveda andaluza, se juega entre ser vórtice de fuerzas de la democracia o artífice del discurso del mundo reaccionario antiderechos para las mayorías. El actual gobierno andaluz del PP y Ciudadanos, el gobierno de Moreno y Marín con el apoyo de Vox, está cargando la artillería para sumarla al Madrid de Almeida, Ayuso y Arrimadas, la triple A del momento actual que junto con Casado sumarán para intentar derribar al gobierno de coalición de Sánchez e Iglesias e impedir la consolidación de avances democráticos en un marco de una España plurinacional.

Isabel Ayuso, que preside Madrid, un paraíso fiscal para las grandes corporaciones y fortunas en relación al resto de España, ha llamado paleta a toda la España que sufre el expolio de la fuerza centrípeta madrileña, expolio de capital, expolio humano y expolio de recursos naturales dedicados a mantener el metabolismo acelerado de la gran urbe. Para la triple A más la C, España es propiedad de Madrid, para la España progresista democrática que no se conforma con quedar relegada a la subalternidad Andalucía será su clave de bóveda o no será. Al tiempo.

—-
*Andalucía superstar
(Carlos Cano)

De la capital del Reino
maletín, capa y sombrero,
vinieron a tomarnos el pelo
y el plumero se les vio.

Y la grasia de este invento,
¡ay señores que momento!,
cuando por Despeñaperros
el cuento se le acabó.

De la manga se cayeron
papeletas de febrero,
al escenario salieron
y se levantó el telón.

Y aquí se acabó el carbón,
que entró como un vendaval
bata de cola, peinetas.
¡La Reina Superstar!

¡Viva Andalucía Libre!
-alimento principal-,
que viene pidiendo tierra
y la tierra abandoná…

domingo, 16 de febrero de 2020

Peonadas jornaleras


“Yo tengo clavada en mi conciencia, desde mi infancia, la visión sombría del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles del pueblo, confundiendo su agonía con la agonía triste de las tardes invernales…”. Blas Infante

Al contrario que las veloces medidas de recortes y robo de derechos consagrados en la Constitución del primer gobierno de Mariano Rajoy, medidas que dejaron en los huesos al Estado y los servicios públicos e incrementaron la deuda por encima del cien por cien del PIB, las primeras acciones legislativas del gobierno Sánchez-Iglesias suponen una transferencia de renta desde el mundo del capital al mundo del trabajo. Discreta, por cierto, transferencia de renta, pero muy eficaz en términos de ingresos decentes para la mayoría.

La subida de las pensiones comprar stellar criptomoneda, la subida de los sueldos de las y los trabajadores públicos, la subida del SMI y, antier, la reducción provisional de 35 a 20 del número de peonadas para acceder al subsidio agrario, suponen unos imprescindibles cuidados paliativos para la inmensa mayoría de la población, dañada por ocho años de derecha pertinaz. Mientras la derecha se llena la boca de la palabra España, destruyendo las bases materiales que la cohesionan, vaciando y enfrentando territorios, y criminalizando los derechos de la gente. La izquierda actúa dignificando la vida y reduciendo el temor al día de mañana.

De las medidas de mejora de ingresos descritas, la que más afecta al mundo rural andaluz, es la de la reducción del número de peonadas para acceder a un subsidio de unos 400 euros durante seis meses. La medida ha sido aprobada, no como otras veces por un periodo limitado, sino, sine die, en tanto se acometen otras reformas estructurales de más calado que garanticen, de manera mucho más estable, una renta agraria digna fruto de la mejora de la productividad del campo.

Esta medida, la de las peonadas jornaleras, sumada a la regulación de precios mínimos de la producción agrícola y ganadera, tiene un carácter urgente y tendrán, juntas, una inmediata mejora de la vida en las centenas de municipios andaluces cuya actividad principal es o está relacionada con la agricultura. Indirectamente favorece la fijación de la población al territorio, paliando el problema del vaciado rural, reduce la pobreza en pueblos y ciudades, establece barreras para el expolio medioambiental de recursos naturales que se abre paso cuando la población tiene que marcharse a las ciudades, mejora la capacidad de negociación de salarios y condiciones laborales de la clase asalariada, y, no puede olvidarse, incrementa el grado de autonomía (libertad) de las mujeres del campo que también son o jornaleras o pequeñas y medianas propietarias de tierra.

Fijar población al campo, a los pequeños y medianos municipios, invierte la espiral que nos aboca a territorios que son desiertos humanos. Si la gente se queda en sus pueblos, se quedan también las demandas de servicios públicos, escuelas y centros de salud, junto con otras actividades económicas, industrias locales, bares, conservación del patrimonio natural, histórico, etnográfico. Es así como, medidas que suponen prácticamente nada para las arcas públicas, son catalizadores de un cambio en la tendencia de concentración de población en las áreas metropolitanas o en las grandes conurbaciones.

Falta mucho por hacer, es cierto, son siglos de historia jornalera de Andalucia, siglos de acumulación de la propiedad en pocas manos, de latifundio y carencias, siglos de infravivienda y desprecio, que afecta ahora con rotundidad a la población inmigrante, y que también va a ser vigilado ahora por la inspección de trabajo, siglos de Salustianos en Alemania o Cataluña o Madrid, pero también de luchas y dignidad.

En el campo andaluz hay que pasar de los cuidados paliativos a la curación, la rehabilitación y la plana salud. Hay un problema de concentración de la propiedad, pero sobre todo de función de la propiedad. Hay un problema de comunicación por ferrocarril entre las comarcas y las capitales. Hay múltiples problemas medioambientales y de escasez de recursos fruto de modelos agrarios contaminantes, extractivos, intensivos e industrializados. Hay un problema grave de cambio climático y de pérdida de biodiversidad. Sobre todo eso es donde hay que actuar con la mirada larga.

sábado, 8 de febrero de 2020

Andalucía camino de ser una colonia muda


Hasta el grupo de comunicación Joly, con cabeceras en casi todas las provincias andaluzas y tendencia conservadora en materia económica y territorial, se ha dado cuenta de que el actual Gobierno andaluz tiene condenada a Andalucía a ser carne de cañón en la guerra bipartidista entre el PP y el PSOE en el ámbito estatal. Su editorial del 3 de febrero pasado se titulaba Andalucía no debe ser una trinchera.

El único medio de comunicación de ámbito andaluz destilaba en esa editorial la preocupación de que Andalucía fuese usada durante la presente legislatura como un campo de guerra contra el Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos. Del mismo modo que las batallas por la hegemonía en el control de los recursos y los dominios territoriales de potencias económicas y bélicas se ha dirimido siempre sobre territorios colonizados, Andalucía es, hoy día, gracias al legado españolísimo de Susana Díaz, la colonia perfecta para confrontar con el Gobierno de España.

Al grupo de comunicación conservador andaluz, que representa o aspira a representar intereses de un empresariado que también es andaluz y que tiene sus negocios en Andalucía tanto en el mercado interior como en la exportación, es decir que aspira a representar también sus propios intereses, le preocupa la desaparición de Andalucía del escenario político español si no es para que el ejecutivo de Moreno y Marín, condicionado por Vox, la use para bloquear o envenenar la acción del Gobierno de España en relación a la búsqueda de una solución negociada al problema catalán.


La preocupación es certera y parte de evidencias concretas. El editorial, prudente hacia quien va dirigido, no hace recuento de ellas, pero son cotidianas. La gran promesa del presidente Moreno Bonilla en el Debate sobre el Estado de la Comunidad del pasado 28 de enero fue crear una embajada andaluza en Cataluña para defender a los andaluces residentes allí del “separatismo” y atraer inversores. Bastaría ese ejemplo, esperpéntico por otra parte, pero tenemos a diario ejemplos de que el Ejecutivo de Moreno y Marín está más preocupado por hacerle oposición al de Sánchez e Iglesias, ayudando a la tríada Casado–Arrimadas–Abascal, que en darle voz, por ejemplo, al campo andaluz y su pequeño, mediano y gran empresariado, o al empresariado andaluz vinculado a la construcción o el turismo tradicionalmente aliado de la derecha.

Menciono el campo por que el conflicto ha dejado de ser latente, y la construcción y el turismo por su peso, pero bien podría decir que sectores empresariales como el de las renovables, el agroalimentario y su industria de transformación o el tecnológico vinculado a nuestras universidades, sienten, igual que el grupo de comunicación Joly la sensación de abandono total por parte del gobierno de Andalucía de los intereses del empresariado andaluz. Sectores a los que la subida del SMI no les importa lo más mínimo porque saben que ahí no está el núcleo central de sus problemas de sustenabilidad.

Si un grupo de comunicación, el único andaluz, que representa intereses económicos concretos, diríamos, de derecha liberal, alerta de que Andalucía está muda en lo importante y es trinchera para dirimir el poder en España, es que el silencio político andaluz no solo afecta a la vida cotidiana de los millones que somos, es que está percibiendo el miedo a que el proceso de conversión de nuestro empresariado en clase subalterna del capital externo es una realidad apabullante.

El mundo, Europa y España viven un momento crucial de transición económica, tecnológica, energética y de control de recursos. Un momento en el que la apuesta por posicionarse a la vanguardia en el cambio de modelo productivo generará ventajas competitivas apalancados sobre las diferentes realidades territoriales. Mientras Sánchez e Iglesias miran a Euskadi, a Cataluña, a Barcelona para repartir poder real concentrado en Madrid, como única manera de “estabilizar” el conflicto territorial consecuencia de una derecha española que usa al nacional catolicismo centralista y a la sagrada unidad de España como elemento central de su oposición política, el empresariado andaluz está huérfano de voz condenado a arrodillarse a intereses externos. Esto es, condenado a su total desaparición.

En las colonias todos son esclavos, incluidos quienes se creen empresarios de las colonias. Andalucía tiene un Ejecutivo mudo para defender los intereses del tejido empresarial y la sociedad civil andaluza. El mismo Ejecutivo que está concentrando el poder que hay repartido por todo el territorio para así mejor continuar con la tarea de privatización y entrega de capital público a intereses extraños a nuestra tierra. Esta deriva del Ejecutivo andaluz acabará afectando tanto al empresariado de Almería como al de Granada, Málaga o Sevilla.

Hay una necesidad en Andalucía que trasciende nuestro tradicional interés de clase, la necesidad de no ser colonia, la necesidad de no ser protectorado de nadie. La sociedad civil andaluza, las asociaciones empresariales, los sindicatos y los clúster corporativos deberían darse cuenta ya. Nos va la vida en ello.

viernes, 7 de febrero de 2020

Senderos de esperanza o tambores de guerra en Podemos Andalucía


El votante andaluz de izquierdas y progresista, que mayoritariamente ve con esperanza al gobierno de coalición en España no puede más que preocuparse de la fractura existente entre las actuales direcciones políticas de Podemos en Madrid y de Podemos Andalucía, sendas legitimadas por los respectivas asambleas celebradas en el pasado y llamadas a la renovación orgánica y estratégica a partir de los procesos internos que abrirá Vistalegre III, o como quiera que se vaya a llamar la asamblea de Podemos convocada para el mes de marzo. No digamos la desazón de las decenas de miles de personas inscritas en Podemos Andalucía, que junto con otros liderazgos sociales, son formadoras de opinión en una infinidad de familias o grupos de amistades y laborales.

Por las noticias que circulan en la prensa, incluido este medio que el viernes 6 de febrero tituló “Guerra en Podemos Andalucía: Iglesias prepara una “alternativa” a Rodríguez para liderar el partido”, la sensación en el espectro progresista y de izquierdas andaluz más comprometido no puede ser más que de desasosiego.

Si bien es cierto que la política democrática es siempre el debate entre posiciones legítimas, también lo es tanto dentro de los propios partidos, como con agentes sociales, sociedad civil y con otros partidos diferentes, la capacidad de llegar a acuerdos que no dañen los objetivos centrales de la propia formación en beneficio de los intereses que defiende, en el caso que nos ocupa mejorar la vida de los millones de personas que conforman el pueblo andaluz.

Sería lamentable, quiero pensar que no, que se use Andalucía como campo de batalla para definir el control central orgánico de Podemos, el principal espacio político de partido capaz de tensar a los gobiernos, principalmente los que tienen como elemento mayoritario al PSOE hacia las posiciones más democráticas, justas y progresistas, más feministas y ecologistas, como se ha demostrado en la exitosa estrategia de Pablo Iglesias para conseguir un gobierno en España de coalición con un programa que tan solo hace unos meses ni podíamos imaginar y unas altas expectativas de cumplimiento del mismo, al tiempo que se dulcifica y democratiza la manera de afrontar el conflicto político catalán.

Igualmente, sin mirar al pasado, sería lamentable que la actual dirección política de Podemos Andalucía no sea capaz de ver que su oposición a la estrategia de búsqueda de gobierno de coalición ha sido rechazada por las y los inscritos andaluces, las bases activas de Podemos Andalucía, de manera muy contundente al apoyar con un 94,6% la formación del gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos. Lo que implica una profunda deslegitimación interna que daña el proyecto andaluz al debilitarlo como pieza mayoritaria y fundamental en Adelante Andalucía para que sea capaz de crecer rompiendo los límites estructurales electorales de IU y el Andalucismo histórico. No vendría mal un ejercicio de reconocimiento al menos de esa importante derrota democrática.

El asunto no tendría la mayor importancia si no fuese porque Andalucía tiene una potente identidad cultural que ha inundado España, incluida Cataluña, ocho millones y medio de habitantes, la segunda en extensión geográfica, y la tercera en PIB después de Madrid y Cataluña, al tiempo que tiene unas de las peores cifras de indicadores relacionados con la desigualdad, el empleo, la precariedad o la pobreza de España y Europa. Un cóctel que si la izquierda progresista no lo tiene en cuenta es estiércol alimenticio para que la derecha española, la derecha montaraz y la derecha en caída libre haga crecer la hidra del “a por ellos”, que no es más que un a por todas, todos y todo. De hecho por causa de un PSOE susanista derechizado, el neofascismo comenzó a prender en España en las elecciones andaluzas del 2 de diciembre de 2018 al entrar 12 de Vox en el parlamento andaluz. Si alguien en la izquierda quiere mas pruebas del riesgo de jugar a despreciar Andalucía ahí las tiene. O Andalucía hegemoniza una voz de igualdad, justicia social y federalista, articulada desde la izquierda y cargada de andalucismo, como ocurrió en la transición, o será usada de ariete y muro para impedir que el actual gobierno de coalición concluya una solución dialogada a las crisis y al conflicto territorial catalán.

Las direcciones políticas andaluza y central de Podemos juegan, ahora, con fuego. Si se defiende el diálogo entre Sánchez y Torra, si se clama hablemos y parlem, si se dice que hay que hablar con todo el mundo en el día a día de la política, es imposible comprender porqué son incapaces de hablar y pactar entre gentes de un, hasta ahora, mismo proyecto de cambio. El mayor espacio de consolidación y expansión de un proyecto democrático emancipador y cooperativo de España está en Andalucía, es una cuestión de tamaño e historia, el PSOE siempre lo supo, lo sabe ahora que su secretaría general andaluza está en interinidad y actuará en consecuencia. Debería saberlo también la inteligencia colectiva del Podemos central.

Sendas direcciones habrán de decidir si quieren trazar senderos de esperanza para Andalucía y España o prefieren los tambores de guerra. Lo primero abre el espacio y lo amplía, lo segundo lo fracciona y lo condiciona a los viejos límites estructurales de la izquierda andaluza siempre dependiente in extremis del PSOE. Elijan y asuman su responsabilidad: Teresa, Pablo, equipos, dialoguen, el asunto no es menor, el asunto andaluz es el asunto, lo irán comprobando cada vez con más claridad.

domingo, 2 de febrero de 2020

Andalucía necesita una revolución agroecológica


A las movilizaciones agrarias en protesta por los bajos precios no acudieron los terratenientes ni los fondos de inversión que compran tierras masivamente en Andalucía y Extremadura. A los propietarios del gran latifundio les dan igual los precios. Sus ingresos rentistas, garantizados por la Política Agraria Común actual, son por que sí, por su cara bonita sin necesidad de que las tierras estén verdaderamente en labor y sean productivas. Tampoco influye en sus ingresos si hacen agricultura y ganadería ecológica o hacen agricultura intensiva que liquida las reservas naturales, daña la tierra y contamina el medio ambiente. Ni, por supuesto condiciona sus ingresos el hecho de que paguen bajos jornales, contraten en precario o ilegalmente. La PAC es para ellos dinero contante y sonante sin contrapartida productiva, social o medioambiental alguna.

Las movilizaciones del campo andaluz y extremeño por los bajos precios agrícolas en origen están sustentadas por propietarios de tierra pequeños y medianos, y por trabajadores y trabajadoras del campo que sí necesitan producir y vender para “completar” unos ingresos mínimos. El problema, los saben, no es el salario mínimo, como Vox, PP, Ciudadanos y García Page del PSOE extremeño han dicho para atacar al actual gobierno de coalición. El problema es una estructura de mercado basada en el oligopolio extractivo que impone el precio de compra y abusa con el precio de venta en la línea de los súper e hípermercados.

A los herederos de la Duquesa de Alba los precios de los productos agrarios les importan un pito, el mismo pito que a banqueros y fondos de inversión con cientos de miles de hectáreas extremeñas o andaluzas. Ellos tienen residencia fiscal en Madrid y piso en la Castellana, a Andalucía vienen a la feria, al chalet de la playa o al cortijo.


A las movilizaciones de esta pasada semana en el campo andaluz, más fuertes en Granada y Jaén, por los bajos precios del aceite, fueron las mismas familias de los pueblos andaluces que en los años sesenta emigraban a cualquier norte para convertirse en proletarios sin tierra. Entonces, como ahora, en la raíz del problema del campo andaluz está la estructura de la propiedad agraria y el desprecio de las comercializadoras al trabajo del campo. Pero ahora hay una razón añadida para acometer con urgencia una revolución en el campo andaluz. El cambio climático y el modelo productivo intensivo está liquidando los recursos naturales, contaminando el medio ambiente y destruyendo la capacidad de regeneración de la tierra. Un modelo insostenible en lo económico, en lo social y en lo ambiental debería pedir a gritos una revolución verde.

La PAC subvenciona la propiedad y no la función de la propiedad. La PAC que se negocia este año para el periodo 2021-2027, debería fomentar en profundidad la revolución verde en el campo premiando la sostenibilidad ambiental, la producción tradicional y agroecológica, la igualdad de género con la incorporación de la mujer a los mandos y estructuras claves del sistema, la justicia social con salarios y condiciones laborales y de vida dignas para la gente trabajadora cualquiera que sea su procedencia, los mercados, la transformación y comercialización en proximidad, la diversificación de los productos y su adecuación a las condiciones naturales y climáticas de cada lugar, y la reproductivilidad del capital humano facilitando la incorporación de la juventud a la agroganadería.

Para ello es imprescindible que el gobierno de España se tome el asunto en serio. Si no, auguro que el principal problema territorial que va a tener el gobierno de coalición no va a ser Cataluña, si no Andalucía. Para ello las fuerzas políticas progresistas deben exigir una negociación en Europa que rompa con los intereses especulativos y latifundistas, que lamine, dificulte y grave el uso antisocial y antiambiental de la tierra.

Desde luego una revolución así necesita un tiempo, pero hay ejemplos de que otro modelo agrario es posible, viable y sustentable. Durante un breve periodo, cuatro años, en el que un agroecólogo andaluz, el catedrático de la UPO de Sevilla, Manuel González de Molina, estuvo al frente de la desaparecida Dirección General de Agricultura Ecológica, un millón de hectáreas andaluzas entraron en producción ecológica. Ahí siguen, demostrando que, a pesar de la falta de apoyo institucional, se puede.

Para terminar, me gustaría hacer ver que la cuestión territorial también es relevante en este asunto. Si uno va a comprar tomates al Hipercor o al Carrefour el etiquetado, cualquiera que sea la variedad, dice “procedencia” ESPAÑA, de modo que no distingue si es del Maresme o del Guadalfeo, de la Vega de Granada o de Mazarrón. Y todo el mundo sabe que no es lo mismo que el tomate sea de proximidad, más allá de la inmensidad de variedades y sabores, o del quinto pino. Pues aquí, en Andalucía, todo el mundo sabe que la única bandera que defendió de verdad el campo andaluz frente a la gran propiedad, a la que el modelo productivo, el precio y las condiciones laborales le importan un pito como he dicho al principio de este texto, es la bandera andaluza. Los que se enaltecen con la otra gustarían pagar no con SMI sino con mendrugos de pan como en los tiempos de Los Santos Inocentes.



Dicho lo anterior, lo más urgente, y esto sí lo puede hacer el gobierno de España, es una ley de precios que prohiba directa o indirectamente vender por debajo del coste de producción y grave cualquier compra que no suponga un 10, un 15 o un 20% más del coste de producción. Esto es lo que exigen ya las organizaciones agrarias.

lunes, 27 de enero de 2020

Nos roban con cuatro palabritas finas


En la naturaleza del poder político, en su ADN, está el gen de la concentración. La concentración del poder en un punto es una forma de dominio, la manera de crear dependencias y subalternidad. En la naturaleza del poder económico sustentado sobre una economía extractiva o especulativa, en su ADN, está la necesidad de interlocución con un poder político concentrado. La reducción al mínimo de la representación de intereses de la diversidad social, cultural y territorial es la traducción a ley de esos dos genes. Trajes, togas y sotanas, gustaron siempre de la proximidad al banco cuando no directamente de su titularidad.

Por eso en el ADN de la democracia deben estar los genes del federalismo, el republicanismo, la descentralización y la desconcentración; polis y cosmopolis. De lo contrario lo que crece son los territorios sin instituciones, sin derechos y sin futuro, vigilados desde la corte y, en el mejor de los casos, caritativamente subvencionados. La España vaciada, la Andalucía de la emigración con la Granada doblegada son fruto de lo mismo. No hay contrapeso legal contra la concentración de poder político y económico en las capitalidades. Hay que demandarlo.

El proceso de recentralización del poder institucional en España ha operado, opera, sobre la aceleración de políticas y leyes que laminan las competencias y la capacidad política de municipios y autonomías. Así se han creado ciudadanías de segunda y tercera división con carencia o degradación de servicios públicos que no tienen más remedio que abandonar su vida en los territorios culturales y familiares y marchar a lugares donde se vislumbra, si no más futuro, sí más servicios básicos. El catálogo de agravios es amplísimo.

En Granada la destrucción del ferrocarril que comunicaba comarcas, el desmantelamiento de las redes de tranvía que comunicaban todos los municipios del área metropolitana, la concentración del poder bancario liquidando lo que de banca pública quedaba y extirpando las cajas de ahorros de la territorialidad, los procesos de fusión hospitalaria, las decisiones políticas para el monocultivo intensivo de ladrillo y turismo, el fomento de la agricultura intensiva/extractiva, el abandono de la fiscalidad ecosocial y ambiental, y un largo etcétera, son precedentes de la nueva acometida de intentos de robo y robos consumados que estamos sufriendo las y los granadinos.

Aún estando grabado en el Estatuto de Autonomía de Andalucía que Granada tiene la capitalidad judicial de Andalucia, son recurrentes los intentos de arrancárnosla o trocearla llevándose salas allí donde hay más natalidad de jueces y más proximidad al poder, Sevilla, o clima mas atemperado y playa, Málaga.

Una provincia como la nuestra con más de ciento setenta municipios, setenta más que Sevilla, y un sin número de pedanías y alquerías sería la más afectada si se reduce la oferta educativa en los colegios rurales andaluces, retirar colegios, centros de salud, oficinas de la Junta es alimentar la despoblación, el abandono del campo y, consiguientemente el cuidado directo e indirecto del medio rural facilitando la entrada de actividades económicas extractivas, destructivas y contaminantes sin requerimientos intensivos de mano de obra, lo contrario que el fomento de la agricultura o la ganadería ecológica.

En estos días estamos viendo como el gobierno muy de derechas andaluz condicionado por la ultraderecha franquista de Vox, no sólo no cumple sus promesas de que CETURSA, la empresa pública que gestiona la estación de Sierra Nevada, o el Patronato de la Alhambra y el Generalife, que gestiona el espacio monumental más visitado de España, dependan más de las instituciones granadinas y de que sus beneficios económicos y de empleo repercutan más en Granada, sino que se llevan a Sevilla, la gestión del Parque de las Ciencias, segundo espacio más visitado de Granada y referente mundial en la didáctica de la ciencia, y extinguen la Escuela Andaluza de Salud Pública, un referente mundial en la investigación, formación y difusión de políticas públicas de salud.

Todo esto ha ocurrido, ocurre, y seguirá ocurriendo si las y los granadinos no ponemos pie en pared y decimos basta. Nos roban, nos roban, como cantó Carlos Cano, con cuatro palabritas finas, nos roban, nos roban. Tenemos que evitarlo.

No nos roba Sevilla, ni por supuesto los sevillanos, esa era antes la cantinela de la derecha Ganadina para destruir nuestro poder autonómico y entregárselo a otra capital, Madrid, donde están sus grandes amiguetes, los que de verdad mandan sobre ellos. Nos roba, ahora con alta intensidad, la derecha que gobierna Andalucía. Nos roba, como he dicho al principio de este artículo, para concentrar el poder y entregar lo público con más facilidad, mediante la privatización, a sus amigos del poder económico.

Seguir robando a Granada es destruir la autonomía de Andalucía, preguntémonos si no será ese el objetivo real del actual gobierno andaluz. Concentrar el poder para seguir entregando lo público al beneficio privado. Granada es Andalucía como la que más, negarlo es robar a Granada y liquidar Andalucía. No lo permitamos, es preciso armarla*.
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*La ilustración de este artículo es una obra del artista y poeta granadino, ya fallecido Juan de Loxa. En su blog reza así:

Cuando la bandera andaluza era una olvidada o desconocida, en "Encuentro de poesía visual ibérica", Sant Cugat del Vallés, noviembre 1975, Juan de Loxa expone una bandera verdiblanca fabricada con chapa sobre pané. Unas letras imantadas, desordenadas, sólo tenían la opción de organizar una palabra, ANDALUCÍA. Este poema de participación se titula Es preciso armarla.

lunes, 20 de enero de 2020

Ecología y territorialidad, una percepción andaluza

Fotografía de Doñana desde el cielo de Héctor Garrido
La historia de la humanidad es la historia de la huida de la naturaleza le oí o leí una vez al filósofo Victor Gómez Pin. Una afirmación impactante que condensa de repente más de 300.000 mil años de intervención y transformación de la naturaleza a cargo de nuestra especie con sus etapas de avance y retroceso civilizatorio. Otro filósofo, Ortega y Gasset, escribió “la técnica es lo contrario de la adaptación del sujeto al medio, es la adaptación del medio al sujeto.”

La crisis climática y ambiental planetaria, la crisis ecológica que vivimos cada vez más intensamente, es el producto del choque de la humanidad, en su huida de la naturaleza, con los límites naturales biofísicos que son condición de posibilidad de la supervivencia de nuestra especie. Un modo de producción y consumo, el capitalista, y un modelo energético, el fósil, se han acoplado en los últimos doscientos años, disparando la velocidad de aceleración de la huida del mundo físico hasta contemplar el abismo.

Lo que la confluencia del modelo como comprar acciones de coca cola energético fósil y el modelo económico capitalista han provocado es una crisis de base ecológica, una crisis sistémica no cíclica, la madre de todas las crisis, una crisis metabólica que afecta no solo a la naturaleza sino también a la naturaleza política territorial de las sociedades.

Las crisis cíclicas del capitalismo mundial durante el siglo veinte fueron crisis de escasez de materias primas, del control geopolítico del petróleo, por el control de los mercados o crisis de superproducción. Crisis propias de un modelo que considera infinitas, sin coste de reposición, las reservas de materias primas e ignora sus afecciones ambientales sin internalizar sus costes.

La última crisis, la que comienza a manifestarse virulentamente en 2008, es producto del intento de finales del siglo XX de saltarse los límites materiales huyendo hacia el capitalismo especulativo para mantener altas tasas de crecimiento. Una nueva forma de huir de la naturaleza ignorándola. La economía financiera especulativa se soporta, desconectada de la economía real con sus flujos de materia y energía, en la introducción del tiempo mediante el crédito y la especulación sobre el valor futuro de las mercancías. Para ello ha necesitado desconectar la política de la territorialidad, extirpando el poder de los estados para decidir qué tipo de políticas económicas o monetarias se aplican en cada momento y atacando a las democracias para laminar la capacidad de respuesta de los pueblos o comunidades políticas. Esta es la esencia del neoliberalismo. Además, desde la aparición de la comunicación vía internet a la velocidad de la luz, se ha producido un nuevo empujón hacia la extraterritorialidad del modelo económico, otra forma de alejamiento del mundo físico que cambia la gramática de comprensión del mundo.

La última huida de la naturaleza física de las relaciones económicas y de producción del capitalismo mundial y la consiguiente crisis en la que nos sumió cuando los valores financieros cayeron al perder pie en el territorio de la economía real, ha generado reactivamente un sustrato sociológico receptivo a las reclamaciones territoriales. Ese sustrato sociológico es un suelo fértil para el nacimiento de movimientos ciudadanos contrapuestos. La sensación de pérdida de capacidad de decisión y el miedo al futuro puede alimentar de un lado la solución totalitaria, neofascista, como estamos viendo en muchos lugares, incluida España y Andalucía, o por contra la solución democrática como la que debería aspirar a representar con claridad el actual gobierno de coalición.

Municipios, comarcas, provincias, regiones, autonomías, nacionalidades o naciones, cualquiera que sean las formas institucionales en que se substancie esa inmensa diversidad de comunidades políticas o culturales en las que vivimos han de participar del poder de decidir sobre lo que afecta a sus territorios y su ciudadanía. Plantear un horizonte federal cooperativo frente al horizonte de acumulación de poder en el centro de los estados (sean nación o no) que defienden las ultraderechas españolas y el neofascismo es clave para nuestra democracia.

Es así como, me apuntaba otra filósofa, Lilian Bermejo, la construcción de federalismo de abajo arriba, entendido de una manera amplia, no es más que la concreción del principio político marco de la ecología: “piensa global, actúa (y decide añadiría yo) local,” un principio en el que cabe a la perfección el sentido político del himno de Andalucía con la sentencia “sea por Andalucía libre, los pueblos (España si se prefiere) y la humanidad.” Si algo supuso la irrupción de Andalucía en la conformación de la constitución territorial española del 78 es ese pensar global y actuar local, ese derecho a decir reclamado en las calles el 4 de diciembre de 1977.

La batalla por el retorno a la territorialidad, inevitable, o la gana el mundo reaccionario, el centralismo, la concepción etnicista de los estado nación que busca el dominio antidemocrático del poder como solución totalitaria a la crisis en la que unos pocos ganen y la mayoría pierda, o la gana la democracia como instrumento de justicia, igualdad y garantía de futuro digno para la mayoría. Es evidente que por el peso cultural, territorial y poblacional de la voz de Andalucía dependerá muy mucho el modo en que se resuelva el futuro de España. La batalla será entre el pack del “a por ellos”, que incluye la destrucción sistemática de los derechos de todas y todos, o un necesario pack del “con nosotras”, por utilizar el género que está combatiendo al primero con más determinación, al que necesariamente para que tenga éxito habrá de sumarse la matria andaluza.

domingo, 29 de diciembre de 2019

Isaac Newton y el robo del Parque de las Ciencias de Granada


Si un cuerpo, gobierno andaluz, actúa sobre otro, Granada, para quitarle el control, gestión, del Parque de las Ciencias, esa acción provoca, necesariamente una reacción. Es la tercera ley de Newton, acción y reacción van juntas y se anulan si hay equilibrio entre ambas, si no hay equilibrio, el vínculo entre los dos cuerpos puede dañarse, incluso romperse.

El punto de equilibrio entre la acción y la reacción, el vínculo, puede conseguirse por métodos democráticos o por métodos autoritarios. Con acuerdo o a la fuerza. El gobierno andaluz va a utilizar una nueva Ley de Consorcios de Andalucía para llevarse la gestión, el control de las actividades y el control económico del parque de las Ciencias a Sevilla. Es un acto centralista, ejecutado por la fuerza. El Parque de las Ciencias estará en Granada pero será sevillano. El vínculo entre Sevilla y Granada quedará dañado.

El Parque de las Ciencias, además de la impresionante labor de divulgación científica de calidad que hace, es el segundo espacio más visitado de Granada después de la Alhambra, nada más y nada menos. Los partidos que gobiernan Andalucía (las derechas) llevaban en su programa electoral incrementar el control desde Granada de Cetursa (la empresa pública que gestiona la estación de esquí de Sierra Nevada) y del Patronato de la Alhambra. Años defendiendo esto con un mantra falso, “Sevilla nos roba la Alhambra y Sierra Nevada”, para ahora, cogido el poder en Andalucía, no solo no mejorar la dependencia de sendos organismos de las instituciones granadinas, sino querer liquidar la gestión autóctona del afamado y bien gestionado Parque de las Ciencias.

No, Sevilla no nos roba, ni Madrid nos roba, lo que ocurre es que existe un modelo de poder institucional que está al servicio de intereses ajenos a las distintas poblaciones, comunidades políticas, municipios, comarcas o, comunidades autónomas. Nos roban los impuestos, las inversiones y las capacidades de autogestión (autogobierno) para concentrar cada vez más el poder y convertimos en territorios expoliados y dependientes de exclusivos intereses económicos de cada vez menos personas. Nos roban el pasado, el presente y las oportunidades futuras generando desigualdad.

Si la democracia es algo además de decidir votando, es distribución equilibrada y equitativa de poder político entre las poblaciones y sus instituciones. Por contra toda concentración de poder político atenta contra la democracia. Llevarse de facto el parque de las Ciencias a Sevilla como si Granada fuese un barrio de la capital andaluza es exactamente una agresión contra la democracia.

Cuando se expresan fuerzas centrípetas para concentrar el poder económico, como ocurrió con la Comisión Europea y Merkel para forzar la modificación del artículo 135 de la CE, poniendo por delante a los intereses de la banca de los intereses de la gente, obligando a recortes laborales y de servicios públicos, cuando el gobierno de España legisla e impone a las comunidades autónomas y los municipios las políticas presupuestarias y de inversiones, limitando su capacidad de prestación de servicios, cuando las decisiones se toman lejos y sin contar con las poblaciones afectadas, está actuando el centralismo. El centralismos es, en estos tiempos de crisis social y climática, la herramienta ideológica más poderosa del neoliberalismo en su guerra contra la democracia.

Luego, no debe extrañarnos que aparezcan movimientos provincialistas como el de Teruel Existe, los autonomistas como el de León, o los comarcarles o municipales como los que, en la misma provincia de Granada, demandan poder decidir sobre si se instalan macrogranjas o no, o sobre si las Venus capitolinas romanas se exponen en el lugar de su hallazgo, en Salar donde cobran todo el sentido en la descubierta Villa Romana, o en el museo arqueológico de la capital.

Las grandes metrópolis con sus conurbaciones y la España vaciada, dos daños socioambientales manifiestos, son las dos caras de un modelo de relaciones políticas institucionales desequilibrado que prima la centralización del poder frente a la democracia. Es ahí donde debemos comprender la intención de robarle a Granada el Parque de las Ciencias por parte del gobierno andaluz.

Pisar el acelerador en la centralización del poder puede conducir a que el vehículo se salga de la vía si la fuerza centrífuga de reacción a la fuerza centrípeta que une no encuentra el vínculo democrático que equilibre la desigualdad. Vivimos tiempos con ejemplos obvios.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Cuerpo, vida y territorio

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A Pilar González Modino, senadora confederal por su andaluza y resistente resiliencia

No hay vida sin memoria, y no hay política sin territorio. Toda vida es un almacén de memoria, ADN, y un lugar para vivir, ecosistema. Sobrecoge la simpleza de este resumen. No hay política sin territorio, y no hay identidad sin ecosistema cultural. O sea, no hay cultura sin pueblo y no hay pueblo sin cultura.

La cultura es la memoria de los pueblos, su ADN. Hay pueblos cuya memoria cultural está simbolizada en su idioma (lengua materna), hay otros cuyo idioma es sobre todo su memoria cultural. Entre estos últimos está el andaluz, un pueblo cuya lengua materna es el anhelo de libertad, justicia y democracia. Recordémoslo una año más en estos días de aniversario del 4 de diciembre de 1977.

Desvincular la democracia del territorio es justo los que busca el neoliberalismo para liquidar la parte del estado que le incomoda, el estado social y de los derechos. Por eso fue tan fácil reformar el artículo 135 de la CE por orden externa como aplicar el 155 por acuerdo interno. Una tarea a la que el capital se aplica bien con las armas de la represión policial o militar, con las armas económicas, o, últimamente, con un ejército de togas dispuesto a retorcer crípticamente las normas.

La misma fuerza que impide que las Venus capitolinas de El Salar (una población de algo más de 2.500 habitantes) repose culturalmente en su lugar de aparición, como no lo hace La Dama de Baza en Baza, es la que ordena la política de la última desindustrialización de Andalucía ocultada bajo los millones de los ERE, desmantela la red de ferrocarriles para que el AVE llegue desde todas partes al mismo sitio, legisla desde lejos para contaminar la tierra, el agua y el aire en lugares lejanos sin que sus habitantes puedan hacer algo más que revelarse, fuerza el monocultivo de la construcción y el turismo vendiendo los recursos a capital externo y lleva a la gente a la esclavitud liquidando derechos laborales y entregando a lo privado (energía, agua, salud, educación, dependencia,…) lo que solo como público garantiza la justicia y la equidad.

Quienes arguyen contra las demandas de soberanía de naciones, comarcas, poblaciones y ciudades que no quieren más fronteras dicen la verdad, no quieren fronteras para la fuerza represiva del capital, pero las adoran para liquidar la democracia, el estado social, lo común, lo público. Ese es el sentido del discurso de Casado/Abascal cuando hablan de reforzar y proteger las fronteras externas. Nos quieren en la dialéctica dentro/fuera en lugar de en la dialéctica fascismo/democracia.

Hace tiempo que sabemos, seguro que la crisis del capitalismo es una crisis metabólica. Una especie de bulimia que devora cuerpos, vida y territorios. Enfrentarse a eso solo puede hacerse mediante el feminismo (la soberanía de los cuerpos), el ecologismo (la soberanía de la vida) y las identidades culturales (las soberanías territoriales).

Cuerpo, vida y territorio son argumentos centrales para la defensa de la democracia. O sea, la distribución normativa y caleidoscópica del poder. Así quiero recordar estos días el aniversario del 4 de diciembre de 1977.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Cabeza fría y pies calientes dan larga vida a la gente



La sincronía de las olas no puede verse desde dentro de la ola. La sincronía de la política tampoco.

Casualidad o causalidad, los resultados de las elecciones del 10 de noviembre forzadas por Pedro Sánchez que no quería pactar gobierno con Unidas Podemos porque quería pactarlo con Ciudadanos, tal y como la CEOE decía y el Ibex 35 quería, junto con la posterior sentencia de los ERE, durísima respecto de Chaves y Griñán para compensar la de la Gürtel, se han sincronizado para situar al PSOE en una posición de debilidad ante la opinión pública progresista.

La ola del 10N revuelca a Sánchez en el rompeolas de todas las Españas, ningún calculo le sale. Ni Madrid ni el PSOE son España. Ni había centro, ni mayoría cautelosa, ni Más era más sino menos, ni Ciudadanos tenía voto pesoista sino de Vox, ni el PP iba a ser más más si no más menos.

La ola de la repetición electoral arroja a la playa un todo sigue igual pero con peores números para el PSOE y Unidas Podemos. Así, con Vox enaltecido, con los independentismos, nacionalismos, regionalismos y localismos aumentados (por fin Teruel existe) llega la ola de los ERE, que probablemente Sánchez y el Ibex 35 sabían que venía desde antes, coge al PSOE revolcado y lo arrastra por las arenas de las mares del sur.

Como bien se ha dicho, recordando a Vázquez Montalbán, se ha puesto de manifiesto no una correlación de fuerzas, sino una correlación de debilidades. Síntoma de un momento con potencialidad de cambio. Una correlación de debilidades con una certeza: La onda media del 15M, del 8M, de Stop Desahucios, de la lucha por garantizar las pensiones dignas y de las múltiples formas de demanda del derecho a decidir, desde Teruel hasta Cataluña (no se rían), hace que esa correlación de debilidades partidistas pueda transformarse en fortaleza asumiendo que frenar a la derecha española y al fascismo que la escolta a escasa distancia con el objetivo de deteriorar hasta destruir la democracia (condición de posibilidad del bienestar común), solo pueda hacerse mediante la cooperación política, el diálogo y los acuerdos del caleidoscopio de fuerzas progresistas y de izquierdas que salpican España.

Construir democracia hoy en España es contribuir a resolver la cuestión territorial (plurisoberanías) en sus múltiples variables, no solo la catalana por relevante que sea, paliar la cuestión de la desigualdad, afrontar la cuestión de la seguridad en el futuro (pensiones para los mayores, renta mínima para las familias y empleo para los jóvenes), escuelas gratis, medicina, hospital, mujeres libres y medio ambiente limpio. Eso no lo representa hoy precisamente ninguna mayoría cautelosa, lo representa una mayoría afectada por el último decenio depredador y lo plasma aunque sólo sea ha modo de intenciones el preacuerdo de Gobierno firmado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Como dice un viejo refrán cabeza fría y pies calientes dan larga vida a la gente. El nuevo Gobierno que se aventura con el apoyo claro de las bases del PSOE, Podemos, IU y ERC habrá de aplicarse el refrán asentándose con fuerza sobre el calor ígneo de sus respectivos territorios electorales y la refrigeración de sus impulsos cerebrales partidistas para que tenga larga vida y mejor gloria.

domingo, 17 de noviembre de 2019

La condición de posibilidad de la democracia es la democracia


Resulta tan obvio que no se nos puede olvidar, sin democracia no hay democracia. Es importante decirlo. Tampoco podemos olvidar que el verbo que precede a los verbos encarcelar o matar es ilegalizar (prohibir). Verbos preferidos de Vox. Como la democracia son derechos democráticos (garantías), igualdad (justicia) y equidad (redistribución), también resulta obvio que desde que Zapatero sucumbió en 2010 ante Merkel, el BCE y el FMI, el campo de juego de la democracia ha quedado reducido y esquilmado. Los gobiernos de Rajoy han sido verdaderos navajeros contra la democracia.

Las políticas killers de la democracia comandadas en España por el PP, asumidas con docilidad en aquella Andalucía de Susana Díaz y su pacto con Ciudadanos, son las que han dado lugar al nacimiento del auténtico killer de la democracia, Vox. No es extraño, por tanto, que el huevo de la serpiente del fascismo español eclosionara en Andalucía, territorio campeón de España en indicadores de paro, desigualdad, y precariedad.

El “a por todos” (y sobre todo todas) que significaron las reformas laborales, las subidas de impuestos directos e indirectos a las clases populares y medias, las bajadas de impuestos reales a la banca y las grandes empresas, la detracción de gasto en igualdad, justicia social, educación, salud y empleo para entregárselo a la banca vía rescate directo o vía endeudamiento público fue tapado por el “a por ellos” del PP y Ciudadanos al que se apuntó alegremente el PSOE andaluz inconsciente de que el pack antidemocrático de la derecha es indivisible y dentro de ese pack del “a por ellos” Andalucía era objetivo substancial.

Una definición tautológica de democracia podría ser esta: La democracia es aquel conjunto de relaciones con las que se práctica la democracia. No hay democracia sin práctica democrática. Por eso es tan importante que una fuerza política democrática como Unidas Podemos esté, en tiempos como estos, en el Gobierno de España. Nos estamos jugando cada vez más la democracia. Estar en el gobierno es un antídoto, un baluarte, contra la involución que hasta antier ha promovido y alimentado el viejo bipartidismo conservador, del que Vox es la consecuencia política más visible y terrible.

Por supuesto que es relevante recuperar derechos laborales y democráticos derogando leyes y avanzando con otras leyes. Por supuesto que es imprescindible recuperar bienestar social y familiar aumentando gasto público para garantizar escuelas, medicina, casa, pan, cultura, alegría, aire limpio y mujeres libres fuera del abismo de la precariedad y la pobreza. Por supuesto, porque eso es imposible sin democracia.

Por eso, para que la democracia sea cada vez más sólida, es imprescindible apuntalar las condiciones de posibilidad de la democracia. Así, derogar ya la ley mordaza, liquidar la posibilidad de puertas giratorias, limitar la concentración de la propiedad de los medios de comunicación, democratizar las radios y televisiones públicas, descentralizar la elaboración y difusión de la información (Madrid no es España), democratizar el acceso a la carrera judicial y la forma en la que se eligen los órganos judiciales y fiscales para evitar su hiperideologización de derechas y su endogamia machista, reforzar la democracia en la escuela pública y las universidades, democratizar las fuerzas armadas y los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, eliminar del código penal el delito de sedición y el delito contra los sentimientos religiosos, enaltecer el valor de la diversidad, la plurinacionalidad, los autogobiernos y las soberanías territoriales, sean demandadas por Teruel, por las comarcas del altiplano granadino, por Cataluña o por Andalucía, entre muchas cosas más, se hacen cada día que pasa más imprescindibles.

Debemos trabajar para que nunca más gritar a por ellos, cualesquiera que sean ellos, mujeres, inmigrantes, catalanes, kellys, sindicalistas, familias desahuciadas, pobres o ricos, titiriteros o premios Nobel tenga éxito político. La condición de posibilidad de la democracia es la democracia.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Cambiemos vetos por votos


Desde las elecciones de diciembre de 2015 hasta las de noviembre de 2019, el partidismo del partido socialista ha impedido la existencia real de un gobierno progresista en España. Más al contrario, el partidismo del partido socialista entregó en 2016 el gobierno de España al Rajoyde los sobres y la Gürtel.

El partidismo del partido socialista regaló España al PP a pesar de que desde 2011 el Partido Popular es el responsable del deterioro de la vida de la inmensa mayoría de las y los españoles. Subida de impuestos a las clases trabajadoras, Pymes y autónomos; bajada de impuestos a las clases altas, las grandes empresas y la banca, incluido el rescate que pagamos a mocho con decenas de miles de familias desahuciadas, en la pobreza o al borde de la pobreza; expolio de los derechos laborales con una reforma laboral que Guindos calificó de “extremadamente agresiva” y que ha provocado una legión de precariado y trabajadoras pobres; tijeretazos a la democracia con la ley mordaza, la amnistía fiscal y la conversión del Tribunal Constitucional, el poder judicial y la fiscalía en entes al servicio ideológico del gobierno; deterioro de los derechos a la salud, la educación y las pensiones decentes; y un largo etcétera de asuntos no menores que agreden a las causas sociales, ecologistas y feministas son la sumatoria de daños que vive la sociedad española debido al partidismo del partido socialista que no ha querido pactar gobierno nunca con Podemos o Unidas Podemos.

Los números daban, dieron siempre. La moción de censura tras la sentencia Gürtel lo demostró notarialmente.

Desde 2015 el partidismo del partido socialista veta a Podemos y a Unidas Podemos. El veto a Pablo Iglesias y la repetición electoral provocada por la arrogancia de Pedro Sánchez certifican lo que digo.

El veto es partidista, sí. El partido socialista ha ido abandonando su función ideológica y consolidando su función autoreproductiva. Por eso Susana Díaz se reproduce en la forma de Pedro Sánchez. En realidad la forma partidista del Partido Socialista Obrero Español es un desprecio a sus centenaria historia y a las y los luchadores que se dejaron la vida y el alma peleando por la justicia.

Podríamos pensar que en la actitud de veto a Unidas Podemos de Pedro Sánchez, certificada durante esta campaña electoral en la que ha exigido gobernar por la cara con el beneplácito de PP y Ciudadanos si gana las elecciones aunque no tenga mayoría parlamentaria, es solo una actitud partidista. Pero no, el partidismo del Sánchez, que no quiere que los millones de votos progresistas y de izquierdas a Unidas Podemos se sienten el el gobierno de España, se debe a que el partido socialista ya no es el partido socialista. En España el PSOE ya no defiende a las clases populares ni a las mayorías sociales. Ya no defiende de verdad a las mujeres precarias y en paro, ni a las personas mayores con pensiones miserables, ni a la clase trabajadora con alquileres y precios de la luz desorbitados, ni a nuestra juventud en paro o en la emigración. Y no defiende a la mayoría porque defiende los intereses del poder económico, ya radiquen en Bruselas o en Nueva York.

Por eso Pedro Sánchez veta a Unidas Podemos, por eso vetó a Pablo Iglesias, para cargar sobre Unidas Podemos la culpa de la no formación de gobierno. Iglesias cedió al veto y aún así Sánchez se fue a Doñana, luego hizo teatro con la sociedad civil y luego se fue a Nueva York a reunirse con lo más granado de los fondos buitre del mundo.

El 10 de noviembre hay que cambiar vetos por votos, por eso pido a las y los votantes socialistas de corazón que están estupefactos con Sánchez que voten a Unidas Podemos si quieren que España vuelva a tener un gobierno progresista que mire por el bienestar de la mayoría, por la igualdad de las mujeres, por la vida decente de nuestras personas mayores, por el futuro de nuestros hijos e hijas, por la naturaleza, por los animales y el planeta.

Este 10 de noviembre hay que votar, hay que votar con más ganas que el 28 de abril, aunque ahora sea otoño, porque está en nuestras manos que estalle una nueva primavera.

domingo, 3 de noviembre de 2019

10N, objetivo Pablo Iglesias


Pedro Sánchez ha convocado repetición electoral para quitarse de encima a Pablo Iglesias. Es lo que viene intentando el PSOE desde el año 2015 en que Susana Díaz dio una patada a IU y convocó elecciones anticipadas para evitar que Podemos tuviese tiempo de armar en Andalucía un proyecto que le disputase la hegemonía.

El veto de Pedro Sánchez a Pablo Iglesias en un gobierno de España tenía como objetivo dinamitar los puentes de entendimiento entre el aparato del PSOE y Unidas Podemos. Cargar sobre el personaje y símbolo Pablo Iglesias las culpas de una repetición electoral que ya habían decidido los poderes económicos españoles, y así triturar y arrojar definitivamente al basurero del bipartidismo los más de seis millones de votos que un día sumaron Podemos e IU.

Un movimiento de cambio se debilita si se acaba con sus representaciones simbólicas. No cabe duda que Pablo Iglesias, persona y personaje, es el símbolo que contiene el sentido de un movimiento que busca fortalecer la democracia. La finalidad de las cloacas y sus interacciones mediáticas era ese, destruir al símbolo Pablo Iglesias para destruir el significado histórico de Podemos. Democracia o barbarie.

En los dos debates televisados de las elecciones de abril y sus consecuencias en votos se demostró la fuerza simbólica de la que hablo. Pablo Iglesias fue el mejor valorado por votantes de las cuatro opciones que participaron. No le ganó por KO a Pedro Sánchez porque dedicó el esfuerzo a visibilizar la necesidad de un entendimiento pasadas las elecciones. No hay política sin pensamiento simbólico porque no hay sociedad humana sin interacciones simbólicas. Pablo Iglesias volvió a demostrar ante millones de telespectadores la fuerza de su representación simbólica.

Cuando Pablo Iglesias acepta el veto para echar agua a la dinamita del PSOE evitando una guerra abierta y anteponiendo los intereses de la mayoría de las y los españoles, once millones de los cuales habían sido votantes de las dos opciones, el PSOE se ve obligado a una maniobra de repliegue y a teatralizar la posibilidad de un acuerdo de gobierno de coalición cuarenta y ocho horas antes de la sesión de investidura. Todo era mentira como se vio durante el verano agosteño en Doñana y en la entrevista de Ferreras en la que el presidente en funciones dijo que no podría dormir con Unidas Podemos en el gobierno. No dormiría bien con el agente político que le hizo presidente para echar al PP corrupto de la Moncloa.

La esencia del fraude de Pedro Sánchez es esta, entre democracia y barbarie ha elegido barbarie. Se ha alineado con la derecha anti diálogo no solo para el asunto catalán. Quiere gobernar solo sin tener la mayoría absoluta, quiere ser presidente mirando a la izquierda para mantenerla lejos, apoyado por los grandes poderes económicos españoles y extranjeros a quienes sirve. No quiere cumplir el programa electoral con el que se presentó el 28 de abril y por eso no quiso gobierno de coalición con Unidas Podemos, porque estando en el gobierno gente de Unidas Podemos estaría obligado a hacer políticas serias sociales, económicas, feministas y ecologistas tras derogar la ley mordaza y la reforma laboral, indexar las pensiones por ley al IPC, subir el salario mínimo a mil doscientos euros, publicar la lista de los amnistiados fiscales, bajar el precio del alquiler, la vivienda y la factura de la luz, eliminar los desahucios por causas sociales, o venerar a las víctimas del franquismo eliminando las condecoraciones a torturadores y santificando por ley la memoria histórica, la verdad, la justicia y la reparación como asignatura pendiente tras cuarenta y un años de constitución democrática del 78 con el franquismo incrustado.

Pedro Sánchez se ha sumado a las claras a la derecha y a los poderes económicos que no pagan a hacienda lo que deben por justicia y consideran España una propiedad exclusiva de los ricos del mundo, con el mismo el objetivo de triturar a Pablo Iglesias, Unidas Podemos y millones de votos de conciencia demócrata, que tienen el IBEX 35, el Santander, Florentino Pérez o las cloacas.

Si el objetivo de Pedro Sánchez es liquidar al símbolo Pablo Iglesias el objetivo del electorado demócrata, progresistas, feminista, ecologista, más o menos de izquierdas debería ser apuntalarlo con más fuerza para que desde dentro del gobierno de España Unidas Podemos impulse la mejora de la vida de las y los millones que somos.

Estas elecciones del 10 de noviembre no son las de todos contra Pedro Sánchez, son todos contra Pablo Iglesias, es por eso que debemos cambiar vetos por votos porque si no el PSOE va a seguir cambiando votos por vetos. Coerción, recortes y desprecio a la gente corriente por democracia, derechos, vida y solidaridad.

Democracia o barbarie. Elijamos.

domingo, 20 de octubre de 2019

El fraude electoral de Pedro Sánchez



Las elecciones del 10 de noviembre son consecuencia de un fraude. El fraude electoral de Pedro Sánchez. El actual presidente en funciones arrancó una campaña electoral para el 28 de abril con el mensaje Somos la izquierda con el único objetivo, ahora lo sabemos, de laminar vía “voto útil” a Unidas Podemos. No lo consiguió entre otras cosas por la capacidad dialéctica de Pablo Iglesias en los dos debates televisivos que el presidente en funciones se vio obligado a aceptar.

Sánchez mintió con su Somos la izquierda, mintió, ahora lo sabemos, en todas y cada una de sus promesas electorales de carácter democrático, social, fiscal, económico o medioambiental. Pedro Sánchez Castejón solo quería el poder para hacer con el poder lo que el PSOE ha hecho siempre, usarlo en beneficio partidista y como Duermebien para la clase rica dueña de España.

Ahora lo sabemos, Pedro Sánchez presentó en las pasadas elecciones del 28 de abril un programa fraudulento, por eso no quiso pactar gobierno con Unidas Podemos, porque hubiese estado obligado a cumplir su propio programa. En este sentido es en el que el PSOE ha cometido un fraude a la sociedad española. Somos un fraude debió ser el lema verdadero de aquella campaña electoral.

Si de verdad Sánchez pretendiese cumplir un programa progresista, muy por debajo en progresismo del programa del laborismo británico, no hubiese hecho ningún paripé, no se hubiese puesto a las órdenes de los megaempresarios para los que las y los españoles somos súbditos de su propiedad, no se hubiese vestido de progre en sus reuniones con la “sociedad civil” y, sencillamente, se hubiese sentado a negociar un proyecto de gobierno y un gobierno de coalición justo y proporcional a los resultados electorales. Sin vetos ni mentiras.

Como la intención de Pedro Sánchez era destruir a Unidas Podemos para ponerse libremente al servicio de quienes quieren mantener y aumentar el estado de precariedad laboral y de derechos, la ley mordaza, los recortes en sanidad y educación, la ignorancia de los efectos del cambio climático en el medio ambiente y la economía, el desprecio por la desigualdad y la pobreza mayoritariamente femenina, maquillándose de izquierdas y no le salió del todo, calculó que haciéndose muy español y mucho español como Rajoy, convocando repetición electoral y esperando que el trabajo se lo hiciese Cataluña y el Tribunal Supremo con la sentencia del procés, ganaría unos escaños si forzaba una repetición electoral y podría elegir a quien de verdad era su socio preferente, su Querido Albert” Rivera.

Pero al fraude electoral cometido por Pedro Sánchez el 28 de abril se ha sumado la caída en las encuestas de Ciudadanos y el ascenso fulgurante del PP junto con una gran incertidumbre en los resultados de su propio partido, por ello Pedro Sánchez y Pablo Casado han abierto la puerta a una gran coalición a la española. Quien saque uno más gobierna. Vamos, lo que ya se hizo con Rajoy cuando el felipismo y el susanismo decían que no daban los números.

Sí, ahora los sabemos, Sanchez, el 28A, fue un fraude para el voto progresista más o menos de izquierdas. Ya no se esconde tanto, el y su equipo afín están afirmando que no derogarán la reforma laboral, que no garantizarán la subida de las pensiones con el IPC, que las medidas contra el cambio climático serán maquillaje para no enfadar a los grandes emisores de CO2 como Endesa, que no creará una empresa pública de energías renovables para luchar a un tiempo contra la pobreza energética y el calentamiento global, que no habrá justicia fiscal aumentando un poco el IRPF a las rentas superiores a los 150.000 euros anuales, ni aumentando el tipo efectivo del impuesto de sociedades que para las grandes empresas está por debajo de lo que paga cualquier trabajador en España, que no impondrá a la banca la devolución de los 60.000.000.000 de euros que nos debe, que no buscará que las tecnológicas de internet con sede en paraísos fiscales paguen impuestos en España, que le importa un pito que los precios de los alquileres en las grandes ciudades y en las zonas turísticas estén imposibles. Ahora los sabemos porque se reunió en Nueva York con inversores como Soros, Blackrock, Citi o Blackstone, para decirles que tranquis que España será cada vez más de ellos.

Ahora lo sabemos, ahora lo tenemos certificado porque el gobierno en funciones a enviado a Bruselas un proyecto de presupuestos que así lo testifica.

Ahora lo sabemos, Pedro Sánchez ha sido un fraude electoral para el voto progresista y de izquierdas. Ahora sabemos además que ha cambiado su programa del 28 de abril por un programa que podría ser perfectamente del PP o de Ciudadanos. Ahora los sabemos ha actuado con irresponsabilidad y temerariamente al convocar una repetición electoral para intentar aparecer ante las consecuencias de una sentencia política, como es la del procés, como un salvapatrias. Ahora lo sabemos.

Ahora sabemos que el pack de la bandera no solo lleva acometidas contra el diálogo para solventar política y democráticamente lo que es un problema político como la demanda de la mayoría de la sociedad catalana de una salida negociada. El pack de la bandera lleva consolidación de recortes de derechos y preparación de más para cuando vuelva a desatarse la siguiente crisis económica que ya se anuncia. El pack de la bandera al que se ha sumado alegremente Pedro Sánchez Castejón y el PSOE no trae nada bueno. Cuando le quitemos el lazo en navidad, si no lo evitamos votando útil a la única fuerza política que no ha mentido, encontraremos en la caja carbón negro.

Lo que intenta Pedro Sánchez en funciones es preparar las condiciones para que cuando abramos el pack de la bandera no tengamos ya ni la posibilidad de presentarle una hoja de reclamaciones.

Al tiempo que Cataluña se movilizaba pacíficamente como pueblo (la inmensísima mayoría) contra la sentencia del Supremo y por la libertad de sus presos políticos, miles de jubilados llenaban Madrid procedentes de todos los rincones de España. Ese día podíamos ver, como tantas otras veces, que las reivindicaciones sociales y democráticas estaban unidas a banderas multicolores andaluzas, vascas, gallegas, catalanas, valencianas, asturianas,… Nada que ver con el pack de la bandera.

No elijamos fraude, hay otro pack que no es el de la bandera.

domingo, 13 de octubre de 2019

Vota fuerte, vota útil


Es la primera vez en mi vida de votante, desde que a los dieciocho años voté por Andalucía el 28 de febrero de 1980, que voy a pedir el voto útil.

¿Qué es el voto útil? El voto que das a la opción con la que no estás de acuerdo en todo pero sabes que es la que frena las opciones con las que no estás de acuerdo en nada.

La semana que entra el procés dejará de estar encapsulado en el Tribunal Supremo y volverá a las calles, a las teles, a las instituciones catalanas y a las elecciones españolas. La sentencia, según la infiltración practicada en la sociedad española por el propio Tribunal Supremo, es dura. Sedición y malversación, muchos años de cárcel. Tan largos y tediosos serán los debates jurídicos como largas serán las condenas. La historia jurídica continuará en el Constitucional y después en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Cada vez que despertemos Cataluña y España seguirán ahí con el eterno problema de la relación entre naciones abierto en canal. Los unos, los independentistas, se lanzaron al vacío sin mayoría electoral en Cataluña (sí parlamentaria), y sin comprensión suficiente del derecho a decidir en el resto del estado para condicionar una evolución dialogada hacia, quien sabe, un nuevo acuerdo federal. Los otros, los nacionalistas españoles, aprovecharon el salto para, como en las artes marciales, desviar el impulso y consolidar desde el poder de la bandera rojigualda los grandes recortes sociales y de derechos que arrancaron con la modificación del artículo 135 de la CE.

La única estabilidad que prometen las opciones de derechas y el actual PSOE electoral es la de mantener el conflicto catalán vivo para estabilizar ad eternum los recortes sociales.

Pedro Sánchez ha convocado repetición electoral. Ha arrojado a la basura millones de votos progresistas que consideraron en abril que el PSOE era la opción útil. Lo ha hecho con pleno conocimiento del contexto político en el que se iban a celebrar las elecciones de noviembre. Su lema “Ahora España” olvida los derechos de las y los españoles. Podría ser el lema de Vox.

Sánchez con su equipo de proximidad, atendiendo a los poderes económicos y subterráneos del estado, decidió que los más de tres millones setecientos mil votos de Unidas Podemos tenían prohibido ser parte del gobierno de España porque entonces el concepto estabilidad significaría estabilidad económica, social y ambiental de las familias españolas, los autónomos y las PYMES. Unidas Podemos con funciones de gubernamentales ataría el proyecto de gobierno a la recuperación de derechos, empezando por las grandes derogaciones pendientes de la reforma laboral y la ley mordaza prometidas por el propio Sánchez en infinidad de ocasiones.

Con Unidas Podemos en el gobierno la estabilidad de España no es un concepto vacío o indefinido. Estabilidad significa entonces leyes contra la precariedad laboral, contra la carestía de la vivienda y la energía, contra la violencia machista, contra el cambio climático, por las pensiones garantizadas y subidas con el IPC, por un SMI decente, por la salud y la educación públicas bien financiadas, por las garantías democráticas, el acceso a la cultura y los estudios universitarios cualquiera que sea nuestros ingresos. Leyes que hagan que las personas vivamos una vida digna y segura, estable.

Así que si queréis estabilidad, pero de la buena, de la de verdad, no la abstracta de bandera y firmes, entonces el voto útil progresista es el que es, no para quien lo ha tirado a las alcantarillas, sino el que garantiza que no ganan las opciones con las que no estás de acuerdo en nada. Opciones a las que el mismo Sánchez no ha parado de pedir su apoyo convirtiendo a quien llamó socio en enemigo preferente.

Te lo pido, vota fuerte, vota útil.

domingo, 6 de octubre de 2019

Sánchez "PresiMiente"


El personaje Pedro Sánchez hizo teatro en la entrevista de Jordi Évole al hacerse pasar por una persona de izquierdas a la que habían sacado de la secretaría general del PSOE por querer pactar Gobierno con Podemos después de la repetición electoral de 2016. Debimos imaginar que mentía dado que tras las elecciones de 2015, mientras un equipo del PSOE hacía el paripé de negociación con Podemos en una sala del Congreso, en otra cerraba un acuerdo en el que Pedro Sánchez hacía vicepresidente a Rivera con un programa de sostenimiento de recortes y degradación de derechos democráticos. Hemos de recordar que Íñigo Errejón forzó un referéndum, que perdió ampliamente, entre las bases de Podemos para que se apoyase ese acuerdo al que no le daban los números en el Congreso. PSOE con 85 y Ciudadanos con 32 sumaban 117 escaños, lejísimos de cualquier mayoría.

El personaje Pedro Sánchez mintió en las primarias que ganó a Susana Díaz, que tenía por entonces un pacto en Andalucía con Ciudadanos, cuando abanderó un discurso de izquierdas, plurinacional y dialogante. Mintió mucho, porque de aquella victoria aupado por las bases pesoistas nació su lema “somos la izquierda” y los coros “con Rivera no” y “sí se puede” con los que las mismas bases alegraron la noche electoral del mes de abril.

Mintió el personaje Pedro Sánchez en la pasada campaña electoral prometiendo buena parte del programa de Unidas Podemos, y las cuestiones fundamentales del mismo como la derogación de la reforma laboral, la vinculación del crecimiento de las pensiones al IPC, el control de los precios del alquiler en zonas tensionadas, la derogación de la Ley Mordaza o la publicación de la lista de amnistiados fiscales entre otras muchas. Mintió mucho porque tras admitir los últimos días de campaña que no le importaría estar con Unidas Podemos en el Gobierno, los acontecimientos han demostrado que Pablo Iglesias no era el socio sino el enemigo preferente.

Pedro Sánchez, personaje de sí mismo, ha mentido en la calle, en las teles, en las radios y en sede parlamentaria. Ha mentido en todas partes y a todo el mundo. Hizo una ronda con la “sociedad civil” española cuando ya había decidido ponerse del lado del Santander, Florentino Pérez, el Ibex 35, la CEOE y Blackstone para convocar, porque la ha convocado él, repetición electoral buscando resultados más favorables a la clase pudiente y desfavorables para las demás. Convocada la repetición electoral se fue a Nueva York a garantizar a los fondos de inversión (fondos buitre) y otros capitales con intereses en España, que no recuperará ni uno solo de los derechos o los recortes que hicieron los gobiernos de Rajoy ni habrá justicia fiscal.

Pedro Sánchez mintió al decir que el único obstáculo para un Gobierno de coalición con un programa progresistas era Pablo Iglesias. Mintió a lo grande, con descaro.

El personaje sigue mintiendo y toda su campaña electoral será ya puro teatro, falsedad bien ensayada y estudiado simulacro. Todo el mundo sabe que busca de socio al mismo “querido Albert” que días antes le había situado como jefe de “la banda”. Por eso la curiosa coincidencia de los lemas de los dos partidos “Ahora España” y “España en marcha”. Una España a la que toda la derecha y Pedro Sánchez quieren vaciar de los problemas de los españoles y españolas, como la España vacía, a fuerza de ignorar sus demandas.

La mentira es tan grande que ya no la ocultará nada. Todo votante progresista más o menos de izquierdas sabe que si los resultados del 10 de noviembre permiten a Sánchez un acuerdo con Ciudadanos, Albert será vicepresidente de un Gobierno para la derecha, un acuerdo que será apoyado por el nuevo partido Más País con el argumento de que hay que evitar una tercera repetición electoral. Un acuerdo en cuyo corazón no habrá un programa de recuperación de derechos, ni una sola medida de avance contra la precariedad laboral, la desigualdad de género o que asuma en serio la emergencia climática.

Los hechos no mienten. No seamos con nuestro voto cómplices de la mentira. No ayudemos a que Pedro Sánchez sea presiMiente.

viernes, 27 de septiembre de 2019

Sobre la conexión entre la emergencia climática y la desigualdad social y de género


Hay una conexión directa entre la emergencia climática, la desigualdad social y la desigualdad de género. Son tres emergencias que no solo se viven con extrema gravedad en países colonizados por la guerra y las multinacionales del petróleo o las materias primas, también millones de situaciones personales y familiares dramáticas se viven dentro de los territorios de las democracias liberales.

Al final de la era preindustrial la concentración de CO2 atmosférico era de 275 ppm (mg/litro), allá por los comienzos del siglo XIX, en ese entorno había permanecido durante al menos una decena de miles de años. La concentración actual es de 415 ppm, casi un 51% superior. La concentración de dióxido de carbono atmosférico determina, dadas sus características moleculares, la temperatura media de equilibrio fruto del balance entre la energía que nos otorga el sol a diario y la que el planeta emite al espacio. El CO2 es como un cristal, cuantos más concentración, más efecto invernadero.

La vida sobre la tierra persiste y se reproduce sustentada sobre dos prodigios que datan de hace unos 3.800 millones de años, unos 700 millones de años después de su aparición, el prodigio de su conexión a una fuente de energía externa al planeta, la fotosíntesis vegetal que aprovecha la energía de la radiación solar, y el prodigio del cierre de los ciclos materiales basado en la biodiversidad de los ecosistemas.

Así es como la vida se reproduce y así es como durante millones de años ha dejado su tiempo acumulado en forma de materia orgánica en las reservas de carbón, gas y petróleo. Lo que está devorando el actual modelo económico que surge en el XIX como consecuencia de la simbiosis entre combustibles fósiles y máquinas térmicas es tiempo de vida acumulado. Lo está haciendo devolviendo a la atmósfera en algo más de 200 años el CO2 que la vida retiró de la misma durante millones de años. La velocidad de cambio de las condiciones fisícoquimicas atmosféricas y de la biosfera en tan rápida que los ecosistemas son incapaces de adaptarse desapareciendo millones de especies, destruyendo la biodiversidad.

Las consecuencias para la humanidad y la naturaleza (su condición de posibilidad) del modelo que devora el tiempo de vida acumulado, advertidas por el ecologismo y la ciencia desde hace decenas de años, ya se manifiestan afectando a las economías, a las comunidades culturales y a los estados sin miramiento. La frecuencia y virulencia de los fenómenos meteorológicos aumenta año a año, la escasez de agua y la desertización, son efectos y causas, que actúan en sinergia con al drama del calentamiento global. Los efectos del calentamiento globalaumentan el calentamiento global en una espiral que es urgente detener.

Para romper la dinámica suicida de la espiral climática precisamos cambiar el sistema energético y conectar la economía, como la naturaleza, al sol, y construir un modelo económico con características ecosistémicas, un modelo que cierre los ciclos de los materiales y se sustente principalmente sobre relaciones de proximidad. Es tan revolucionario como urgente.

La salida la la crisis metabólica planetaria no puede ser antidemocrática, es lo que hemos vivido en los últimos años en las democracias liberales, y lo que se lleva viviendo en el resto de territorios cuyas soberanías están colonizadas directamente o mediante oligarquías locales al servicio del capital multinacional. El choque contra los límites del planeta hizo que capital buscase, primero la fuente de crecimiento en la economía especulativa, sufrido el gran crack de la misma durante el pasado decenio se ha buscado y conseguido salvar el modelo extrayendo las plusvalías para el crecimiento, bien de la reducción de derechos laborales bien de la privación directa o encubierta de los grandes servicios y derechos públicos como la sanidad, la educación o las pensiones.El ataque a los derechos de las mujeres forma parte de los mismo, una sociedad sin derechos, requiere de una mano de obra que garantice la reproducción social, los cuidados en las familias, de las personas mayores, de la infancia, de quienes enferman.

Por eso deberíamos plantearnos la siguiente pregunta: ¿Por qué quienes declinan actuar en serio contra el cambio climático tampoco quieren legislar en serio contra la desigualdad de género y la desigualdad social?

La respuesta está en el aire y tiene que ver con la apropiación descarada del tiempo de vida acumulado en la naturaleza, del tiempo de vida de las mujeres y del tiempo de vida de la gente trabajadora. Ahí es donde encuentro una conexión radical entre la defensa del feminismo, los derechos humanos y las causas ecologistas. No sé si a eso le podríamos llamar ecosocialismo.

domingo, 22 de septiembre de 2019

Hombre blanco hablar con lengua de serpiente


“Hombre blanco hablar con lengua de serpiente, cuervo ingenio no fumar la pipa de la paz con tú, por Manitú, por Manitú.” Este es el estribillo de uno de los temas más recordados de Javier Krahe, Cuervo ingenuo, dedicado a la traición más sonada del PSOE felipista, aquella de “OTAN de entrada no”. La más sonada aunque no la más dura si recordamos las fortísimas reconversiones industriales, la entrega de las grandes empresas del estado al capital privado y la conversión de la Junta de Andalucía en una oficina de favores al servicio del Gobierno central. Hoy vivimos sus consecuencias.

Como cuervos y cuervas ingenuas hemos quedado esta semana casi doce millones de votantes progresistas, socialistas y de izquierdas. Incluida la ex presidenta andaluza Susana Díaz, gran cuerva ingenua ojiplática al ver cómo el Sánchez de “este muchacho no sirve pero nos sirve”,después de ganarle las primarias ascendiendo por la izquierda con discurso podemita, acaba asumiendo sus postulados y queriendo gobernar por la derecha con el “querido Albert” de la última epístola.

Los coros militantes de la noche electoral del 28 de abril que gritaban “con Rivera no” y “sí se puede” los reconocemos ahora más que como una fiesta como un aviso al líder para que no volviera a la senda de la traición. Y volvió. La noche del 28A la propia militancia del PSOE fijaba un límite en la negociación, temerosa de que se volviese a mirar a la derecha como hizo Susana Díaz en Andalucía con las consecuencias sabidas.

Las cuervas y cuervos ingenuos, incluido Pablo Iglesias, debimos suponer esa misma noche que Sánchez había mentido y pretendía cortejar a Ciudadanos para zafarse de Unidas Podemos y contentar a la CEOE y al Ibex35, a Macron y a Merkel, al banco de Santander y a Blackstone. Zafarse de Unidas Podemos tenía dos vías, pactar medidas programáticas a cambio de investidura para incumplirlas luego como habitualmente, o esperar los votos “de estado” del querido Albert o del apreciado Casado. Viéndolo imposible, a la vuelta de unas tranquilas vacaciones veraniegas en Doñana, Sánchez ofreció la tercera vía, que no era otra que una oferta de colocación para los liderazgos de Unidas Podemos en diferentes entes públicos con el fin de tenerlos atados y bien atados. El truqui del almendruqui del PSOE de siempre y del grupo Prisa para domesticar los escenarios progresistas a cambio de dinero y ego.

Cualquier cosa menos aceptar que casi doce millones de votantes se habían ilusionado con un Gobierno que frenase a la derecha y derogase la reforma laboral, garantizase las pensiones indexándolas al IPC, regulase el precio de la vivienda en las zonas tensionadas, pusiese en marcha de verdad el pacto contra la violencia machista, comenzase la transición energética y ecológica luchando contra los efectos del cambio climático, recuperase la inversión en ciencia, universidades, educación, salud e industrialización, acabase con el voto rogado, con la ley mordaza, las puertas giratorias y los oídos sordos.

El 10 de noviembre la España de la justicia social, económica, de género y ambiental, la España que se siente progresista, socialista, socialdemócrata más o menos de izquierdas nos la volvemos a jugar. Yo iré a votar como siempre hago desde que voté por primera vez en el referéndum por la autonomía andaluza del 28 de febrero de 1980. No lo haré con la nariz tapada, lo haré pensando que mi voto útil va a ser más útil sobre la opción a la que Sánchez, mintiendo ha vetado, ese veto, ese candado que pretende meter la esperanza en la cárcel del desencanto hemos de romperlo con nuestro voto. Cambiemos veto por votos.

Solo un dato, la abstención en Andalucía en las elecciones andaluzas del 2 de diciembre de 2018 que entregaron el Gobierno a la derecha con Vox fue de 2.602.546 (el 41.35% del electorado andaluz). En las elecciones generales del 28 de abril de 2019 fue de 1.685.588 (el 26,69% del mismo electorado andaluz). 916.958, casi un millón más, votaron en las generales que en las andaluzas a la llamada de la esperanza.

La traición de quien ha hablado con lengua de serpiente no puede tener como consecuencia que los cuervos y las cuervas volvamos a ser ingenuos. ¡Por Manitú, ve a votar!